Mayordomía

Dr. Guillermo Yant

Pastor Retirado de la Primera Iglesia de Riverview, de Pasco, WA.

Mayordomía es una palabra y un principio Bíblico, el cual cuando es practicado bien, prospera tanto al que lo practica como también el reino de Dios. Mayoral, mayordomía, mayordomo, son palabras que se refieren al mismo principio Bíblico y aparecen un total de treinta y nueve veces en ambos Testamentos de la Biblia.

El diccionario define mayordomía como “la administración de un siervo que es empleado específicamente para manejar y hacer prosperar los asuntos de su amo.”

Hay ejemplos de buenos mayordomos en la Biblia como Eliezer, siervo de Abraham (Génesis 15 y 24) y José, siervo de Potifar (Génesis 39). En el Nuevo Testamento miramos un mayordomo injusto y su mayordomía defectuosa en Lucas 16.

La base de la mayordomía que honra a Dios, es el amor y respeto de un mayordomo hacia su amo (Génesis 24:12; Génesis 39:9). La base de mayordomía defectuosa es de ser un asalariado. “¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda” (Malaquías 1:10). “Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa” (Juan 10:12).

Mayordomía como se aplica al cristiano es así; somos siervos de Dios y a la vez mayordomos de los talentos, tiempo, bienes, hijos, y cada gracia de oportunidad que Dios nos pone en nuestros manos para traer a Él, el máximo fruto que podamos. “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, á cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra; y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cuál tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 25:14-30). [Efesios 5:16; Lucas 6:38; I Pedro 4:10; Juan 15:8]

El diezmo (10% de nuestros ingresos) es otra parte importante de nuestra mayordomía. El diezmo es indicador de nuestro respeto y temor de Dios. “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿donde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos á vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?” (Malaquías 1:6). “¿Robará el hombre á Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas” (Malaquías 3:8).

Unos mal informados dicen que el diezmo era para los judíos bajo la ley. Pero su propia codicia les engaña para no mirar la verdad. El diezmo existía antes de que hubiera la ley, o judíos, o Moisés. “Y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo” (Génesis 14:20). “Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti” (Génesis 28:22). Después, el diezmo llegó a ser parte de la ley. Dios emplea el diezmo también, ahora en este tiempo de la iglesia de Jesucristo. (Hebreos 7:8). La prueba de la veracidad de esto hoy en día, es la misma prueba mencionada en Malaquías 3:9-10. “Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Se mira la misma maldición hoy en los que no diezman y la misma bendición en los que diezman.

El diezmo es la manera que Dios ha escogido para que nosotros le mostremos temor y respeto a Él. “Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que el escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días” (Deuteronomio 14:23). Aparte del diezmo, ofrezcamos a Dios ofrendas para necesidades de otros. “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir, con el que padece necesidad” (Efesios 4:28). “Y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad. Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), Levita, natural de Chipre, como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles” (Hechos 4:35-38). Pues todo lo que damos correctamente a Dios es bendecido, santificado, y recompensado. “Y cualquiera que dé á uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mateo 10:42).

Dios promete recompensarnos 100 veces (10,000%) lo que invirtamos en la dispersión del evangelio. “Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna” (Mateo 19:29). Solo el banco del cielo paga intereses de 10,000%. Uno que no es buen mayordomo, no aprovecha tal ganancia.

Otra área de mayordomía muy importante es proveer por misiones. Esto quiere decir dar para levantar y apoyar a iglesias nuevas en regiones más lejanas. “Y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros…” (II Corintios 10:16). Esta parte de nuestra mayordomía practicada correctamente también, es bendecida, y recompensada por Dios. “Pues aun á Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragrante, sacrificio acepto, agradable á Dios. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme á sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:16-19).

Para el cristiano ya no hay condenación (Romanos 8:1), pero, sí, vamos a ser recompensados en acuerdo con nuestra competencia mayoral (Lucas 12:48; I Corintios 3:12-15). Entonces, conviene que estudiemos, atendamos, y practiquemos nuestra mayordomía para que no nos avergoncemos en su venida (I Juan 2:28). A la vez, nos conviene enfocar en nuestra mayordomía para que no nos entreguemos a las vanidades que perjudican nuestras almas. O sea, hay practicas que no son malas en si mismas pero estorban la mayordomía que nos es encargada por Dios. “…El que conmigo no recoge, desparrama” (Lucas 11:23).

One comment

  1. Gracias por las aclaraciones sobre el diezmo, DIOS te Llene con su ESPIRITU SANTO, Yo creo en la bendición de DIOS atravez del diezmo en el Nuevo Testamento.

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