La Resurrección

Dr. Roland Garlick Editor Fundador de La Espada

De todas las doctrinas de la Biblia tal vez la resurrección es la más importante. La RESURRECCIÓN es la apremiante prueba que somos la RELIGIÓN VERDADERA.

Cada religión tiene un fundador que murió o que va a morir. Sus cuerpos han sido o serán puestos en una tumba, fosa o sepulcro y los dejarán y se pudrirán y se volverán polvo.

¡PERO NUESTRO FUNDADOR, EL SEÑOR JESUCRISTO, MURIÓ, FUE SEPULTADO, PERO EL NO ESTA MUERTO, EL, POR SI MISMO, SE LEVANTO DE LA TUMBA Y AHORA VIVE!

I. LA REALIDAD DE LA RESURRECCIÓN.

¿Hay tal cosa de la resurrección? ¿Existe solo en fábulas o cuentos? No, la resurrección no es una fábula o un cuento.

Sí, hay tal cosa como resurrección. Job, el antiguo libro de la Biblia, dice en el capítulo 19:25-27 Yo se que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta piel. En carne he de ver a Dios; Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.

(El Redentor de Job, Jesús, estaba vivo en el momento que él dijo esto). Esta declaración no fue en Job declara en el versículo 26: “…En carne he de ver a Dios.” Para que esto sea verdad, los dos Job y su Redentor necesitaría estar resucitados.

Abraham creyó tanto en la resurrección, que estaba dispuesto a matar a su único hijo, Isaac, porque el creía que Dios podía resucitarle. Hebreos 11:13-19: Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

Por la fe de Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos. De donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.

De acuerdo a Hebreos 11, muchos más (Abel (vs. 4), Enoc (vs. 5), Noé (vs. 7), Sara (vs. 11)) vivieron por fe en una futura resurrección que nos tomaría de este mundo de aflicción a una vida eterna con Dios.

II. EL PRIMER FRUTO DE LA RESURRECCIÓN ES JESÚS.

Como hijos Israel traían los primeros frutos de sus cosechas a la casa de Dios, y ellos se regocijaban en que Dios les había prometido Sus bendiciones. De esta misma manera, Jesús, se refiere también en la Biblia al primer fruto de la cosecha de Dios cuando el ascendió al Cielo después de su resucitar de la muerte.

En el Antiguo Testamento, leemos de la cosecha de los primeros frutos. Éxodo 23: 16, 19ª: También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo. Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la cas de Jehová tu Dios.

Mientras la cosecha es estaba lista, se cosechaban los primeros frutos. Estos estaban designados para honrar a Dios. Este fruto era levantado y traído a la Casa de Dios.

En 1Corintios 15:20-23, Jesucristo refiere la resurrección como las primicias. Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.

Hechos 26:23, establece que Cristo sería el primero que resucitaría de la muerte: Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles.

En Colosenses 1:18 Jesús es el “primogénito de entre los muertos”. Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia.

En Apocalipsis 1:5 Jesucristo se declara a sí mismo como el “primogénito de los muertos”. Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.

Jesús fue las primicias de la resurrección. El fue crucificado en la cruz, declarado muerto por los soldados, sepultado en una tumba y en Su propio poder salió de la tumba. Después de Su resurrección, El estuvo aquí en la tierra el suficiente tiempo para probar que El se había levantado de la tumba. Entonces, la Biblia confirma que Jesús fue la primicia de la resurrección, El fue el primero que resucitó de la muerte, El fue el primogénito de la muerte.

III. LAS PRUEBAS DE LA RESURRECCIÓN.

Los testimonios bíblicos que prueban la resurrección de Jesús son los siguientes:

A. La mujer que vino a la tumba con María Magdalena: Mateo 28:1-7 Pasando el día de reposa, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. Y hubo gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotros; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.

En Juan 20:1-10, leemos el mismo relato de María Magdalena: El Primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba a Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. Y salieron Pedro y otro discípulo, y fueron al sepulcro. Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró. Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. Porque aún no había entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos. Y volvieron los discípulos a los suyos.

B. En Mateo 28:4-7, los ángeles declaran que Jesús ha resucitado. Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotros; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.

C. La mujer dijo a Pedro y a Juan y ellos vieron la tumba vacía: Juan 20:1-10 (versículos citados arriba).

D. Jesús apareció ante Cleofas en camino a Emaús: Lucas 24:13-34: Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que había acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no ha sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosa? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres había dicho, pero a él no le vieron. Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas y que entrara en su gloria? Y comenzado desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.

E. Apareció a diez discípulos sin Tomás: Juan 20:19-25: Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por medio de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra vez, Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto sopló, y le dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en su costado, no creeré.

F. Apareció a los discípulos con Tomás: Juan 20:26-31: Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos: y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

G. Apareció a siete discípulos por el Mar de Galilea: Juan 21:1-14: Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mas de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fue ron y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.

Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había desfajado de ella), y se echó al mar. Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.

Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar. Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quien eres? Sabiendo que era el Señor. Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado. Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.

H. Apareció a quinientas personas en Galilea: Hechos 13:31 Y él apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. Y en 1Corintios 15:6: Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.

IV. LAS FUTURAS RESURRECCIONES

La Biblia también nos dice de futuras resurrecciones:

A. Hechos 24:15: Teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.

B. 1Tesalonicenses 4:16-17 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

C. Apocalipsis 20:4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

CONCLUSIÓN:

Usted será parte de la resurrección de los justos o de los injustos. Que glorioso será ese día, cuando los justos dejen este mundo pecaminoso “y así estar por siempre con el Señor”. Y que horrendo y terrible será ese día para los injustos que serán lanzados al lago de fuego para la eternidad. Jesús pagó por los pecados de toda clase de personas. El promete vida eterna a todo aquél que le proclame el perdón de sus pecados, y poniendo se fe en El y sólo en El, como su Salvador. Si usted quiere que el Señor perdones sus pecados y tener un hogar en el Cielo, haga esta oración arrepintiéndose de su pecado y confiando en Cristo: “Querido Señor Jesús, yo se soy un pecador y sé que merezco ser enviado al Infierno por mis pecados, pero creo que Jesús pagó con Su sangre por mis pecados y que El puede salvarme de ir al Infierno. Por eso en este momento, Jesús, te pido que perdones mis pecados y que entres en mi corazón. Gracias Señor por limpiar mi corazón.”

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