Orígen, Historia y Fuentes de la Traducción de la Biblia Reina-Valera.

Por: Rev. Joaquín Hurtado, Jr.

Pastor de la Iglesia Bautista Fundamental Hispana de South Gate, CA.

Introducción

La historia de la traducción de las Sagradas Escrituras al idioma español es una de las odiseas más sobresalientes de la humanidad. Nos damos cuenta inmediatamente de que Dios en su gran misericordia tenía preparado un plan muy especial para el pueblo hispano-parlante a través de los siglos después de Cristo.

La publicación de esta edición de la Biblia nos presenta una gran oportunidad para poder informar al pueblo hispano sobre los datos históricos que rodean la traducción de Las Sagradas Escrituras al idioma español. Son pocos los cristianos hispanos que conocen el trasfondo histórico de la traducción de la Biblia al español, o la vida de los personajes que Dios usó para llevar a cabo esta obra, las pruebas y dificultades y los sacrificios sufridos en esta cruzada monumental. Es por eso que en esta introducción a este ejemplar de La Palabra de Dios queremos dar un breve estudio sobre la traducción, fuentes originales y otros asuntos que esperamos sean de instrucción y de gran valor para cada lector. Los Traductores

Durante el siglo XVI, Europa hervía con ideas reformistas en lo que concernía a política, moralidad, ambientes sociales, y sobre todo reforma religiosa. El movimiento humanista del Post-Renacimiento había introducido en las mentes intelectuales una sed de conocimiento, explicación y expresión para apoyar y sostener sus afirmaciones teológicas. El sistema dogmático de la Iglesia Católica Romana ya no era suficiente para satisfacer la inquietud de las masas y hombres como Erasmo, Lutero, Calvino, Melancton y otros aprovecharon la oportunidad para poner en letra impresa ideas que muchas veces chocaron contra la corriente dogmática Romanista. En el otoño de 1517 Martín Lutero clavó en la puerta de su parroquia en Wittenberg, Alemania, 95 tesis, o proposiciones, seriamente retando al papado romano en lo que concernía a la posición de la Iglesia Católica sobre la salvación por gracia, autoridad papal, indulgencias, etc. El papado romano reaccionó inmediatamente excomulgando a Lutero y a todo el que aceptara sus posiciones anti-papistas. La explosión que esto generó se hizo sentir por toda Europa, y países como Alemania, partes de Francia, Suiza, e Inglaterra, reaccionaron positivamente. Sin embargo, países como España e Italia permanecieron acérrimamente católicos romanos.

El papado desató toda la furia de la “Congregación del Santo Oficio” o Inquisición sobre todo lo que la Iglesia Romana considerara herejía o rebeldía al dogma papal. Miles de cristianos murieron en la hoguera o ahorcados por la Inquisición. Miles fueron encarcelados y torturados cruelmente y miles más aún fueron exiliados a otros países de Europa huyendo de las garras del papado.

Nuestra historia comienza bajo este trasfondo. Por más de 1000 años la única Biblia autorizada en Europa había sido la comúnmente llamada Vulgata Latina. Esta traducción al idioma latín por Jerónimo (405 DC.) había sido la única fuente autorizada indiscutiblemente hasta que hombres como Wycliffe, Tyndale, Erasmo, y otros comenzaron a preocuparse en traducir y publicar la Biblia en los idiomas populares. En 1551 la Inquisición prohibió no sólo la lectura sino aún la posesión de cualquier otro ejemplar de la Biblia que no fuese la Vulgata Latina. Muchos de los hermanos que se ocupaban en la traducción de las escrituras tuvieron que trabajar de ahí en adelante clandestinamente.

En 1516 Erasmo publicó su Nuevo Testamento en griego y adjunta una traducción al latín junto con un comentario propio. Fue una obra de indiscutible valor y abordaremos la historia de ella y asuntos relacionados después. Lo que deseamos establecer aquí es que cuando Francisco de Enzinas hace su aparición en la historia de la Biblia Hispana, el mecanismo necesario para efectuar su labor ya estaba en orden. La línea o familia de manuscritos que comenzaría con Erasmo, continuaría con Estéfano, seguiría con Beza y terminaría con los hermanos Elzevir, recibiría el nombre de “Textus Receptus”, dado a la edición del Nuevo Testamento de 1633 por los hermanos Elzevir en su prólogo: Textum ergo habes, nunc ab omnibus receptum; in quo nihil immutatum ant corruptum damus.”(Trad: “…tenéis el Texto ahora recibido por todos; en el cual no existe nada alterado o corrupto.”)

FRANCISCO DE ENZINAS

Uno de los principales personajes en la traducción de las Sagradas Escrituras es Francisco de Enzinas (1520-1553) nacido de una familia rica y aristocrática de Burgos, España. Educado en la Universidad de Louvain en Bélgica llegó a ser un gran escolar en griego (1539). En 1541 se mudó a Wittenberg donde conoció y llegó a tener una buena relación con el reformador Felipe Melancton. Melancton aconsejó a Enzinas a que éste tradujese el Nuevo Testamento al español tomando en cuenta la maestría del griego que Francisco tenía. Después de trabajar arduamente por más de dos años, Francisco de Enzinas publicó su obra titulada: “El Nuevo Testamento, o sea el Nuevo Pacto de nuestro único, Redentor y Salvador Jesucristo, traducido del griego al idioma castellano.” Esto ocurrió en Amberes en 1543. Varias peculiaridades de su traducción se discutirán en el próximo artículo; suficiente decir que este trabajo abrió la puerta para un nuevo sistema de traducción que facilitó la tarea a los que vendrían después. Fue aprisionado en Bruselas por orden de la Inquisición pero pudo huir hacía Amberes y en 1545 huyó a Wittenberg y de ahí a Inglaterra. En Inglaterra, se presentó delante del Arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer, el primer protestante que ocupase ese puesto, y delante del Lord Protector, bajo recomendación directa del mismo Felipe Melancton. En 1548 se le confió con el Departamento de Griego en la Universidad de Cambridge. Desafortunadamente su mala salud le forzó regresar a Europa en 1550 y murió en Estrasburgo, Francia de la plaga en 1553 a la edad de 33 años.

Enzinas murió no sabiendo lo que había logrado. La publicación de su Nuevo Testamento había sido sólo el primer peldaño en una gloriosa odisea. Casi todos los ejemplares de sus Nuevo Testamentos fueron quemados por la Inquisición. Sin embargo, algunos llegaron a España y sirvieron como punto de partida para hombres como Juan Pérez de Pineda.

Dr. Juan Pérez de Pineda

Juan Pérez de Pineda nació alrededor del 1490. De buena familia y grado noble, sirvió como diplomático de negocios especiales en Roma representando al gobierno de Carlos V en 1526. Después de la invasión española de Roma en 1527, Pérez regresó a España y llegó a ser el Rector del Colegio de Doctrina y Teología en Sevilla. Sevilla era uno de esos centros de experimentación ideológica muy raros en España. En los pasillos de las universidades abundaban las discusiones sobre asuntos de interpretación teológica. Bajo este trasfondo Pérez encontró a Cristo en una pequeña congregación protestante bajo la dirección de Rodrigo de Valer. Allí también el Dr. Juan Gil encontró a su Salvador y fue casi inmediatamente encarcelado. Fue durante esta persecución que Pérez huyó a Ginebra, Suiza y de allí a Frankfurt, Alemania. Siendo un experto en lenguajes, Pérez comenzó una traducción del Nuevo Testamento al español usando el texto griego pero apoyándose fuertemente en la obra de Enzinas. B. Foster Stockwell considera que del 80% al 95% de la obra de Pérez era una revisión del Nuevo Testamento de Enzinas, sin embargo, el notable historiador, crítico y literato español, Menéndez Pelayo escribe: “…las modificaciones que Pineda introdujo a la versión de Enzinas la mejoró en muchas formas. En nuestra opinión la versión de Juan Pérez de Pineda es la mejor de las versiones castellanas antiguas del Nuevo Testamento.”

La versión de Juan Pérez de Pineda se tituló: El Testamento Nuevo de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, nueva y fielmente traducido del original griego en romance castellano.” fue publicada en Ginebra en la imprenta del famoso Jean Crespín en 1556 aunque la portada de la obra dice que fue en Venecia en el taller de un tal Filadelfo. Sin duda Pérez hizo esto para despistar a las autoridades de la Inquisición. George Bounant, John E. Lonhurst, y E. Drog han autenticado las credenciales de imprenta de Jean Crespín. Todas las obras de Pérez de Pineda llevan su característica “Y” griega en su página de título. Además de su traducción del Nuevo Testamento Juan Pérez tradujo el libro de los Salmos directamente del texto masorético en 1557.

Sus obras fueron introducidas a España en contrabando por el famoso colportor Julián (Julianillo) Hernández. La mayor parte del trabajo impreso original del Nuevo Testamento de Pérez fue confiscado y quemado por la Inquisición. Sin embargo, algunos ejemplares sobrevivieron y existen en museos y colecciones privadas en España, Suiza e Inglaterra. Pérez fue quemado en efigie en Sevilla en 1560, sin embargo, él murió de causas naturales en París varios años después.

Antes de morir, Pérez autorizó en su último testamento que lo que quedara de su fortuna financiera fuese utilizado para la publicación de la Biblia completa, la cual estaba en esos momentos siendo traducida por Casiodoro de Reina.

CASIODORO DE REINA

Casiodoro, contemporáneo de Pérez de Pineda y de Cipriano de Valera nació cerca del año 1520 en las regiones de Reina en Andalucía, España. La Inquisición fija su lugar de nacimiento en el pueblo de Montemolín aunque Casiodoro tomaría el nombre de la aldea de Reina como su apellido, posiblemente para despistar a la Inquisición del paradero de sus familiares en Montemolín. Fue criado en un ambiente estrictamente católico y se educó en la Universidad de Sevilla. Después de sus estudios ingresó al Monasterio de San Isidoro del Campo en lo que es Santiponce en las afueras de Sevilla. Era experto en los lenguajes antiguos y aunque dominaba el griego con más facilidad también usaba el hebreo con igual destreza.

Algunos historiadores rumoran que es posible que su familia haya sido de descendencia hispana-judía y que por temor a las persecuciones de la Inquisición contra los judíos, la familia había cambiado de nombre y se habían bautizado en la fe católica. La Enciclopedia Sopena Universal se refiere a Casiodoro como un “hebraizante” o sea de descendencia hebrea.

El monasterio de San Isidoro del Campo se caracterizó por su ambiente teológico progresista. Más que en cualquier otro lugar en España, con la excepción tal vez de la Universidad de Sevilla, en San Isidoro se discutían las posiciones doctrinales de Lutero, Calvino, Melancton, y sobre todo las obras de Erasmo eran minuciosamente examinadas. Las ideas y doctrinas de los reformadores influenciaron mucho el pensamiento de la mayoría de los monjes de este claustro. Algo sucedió en el verano de 1557 que cambió para siempre el tono de la historia de la reforma en España.

El antes mencionado colportor y contrabandista de libros y obras protestantes, Julián (Julianillo) Hernández llevó unos libros para distribución en Sevilla. Desafortunadamente en esa parte de Sevilla se encontraban dos personas con el mismo nombre. Julianillo Hernández cometió el trágico error de entregar un libro de contenido teológico muy delicado a la persona equivocada. Inmediatamente la Inquisición lanzó una investigación y la pista les llevó al monasterio de San Isidoro. Los monjes tuvieron que hacer una gran decisión. O se quedaban y trataban de convencer a las autoridades de su inocencia o huían para siempre de España. Antes del otoño de 1557, 22 de los 44 habitantes del Monasterio de San Isidoro del Campo huyeron. Entre ellos, Cipriano de Valera, Antonio del Corro, Casiodoro de Reina, el fraile principal, el rector y otros más. Se dirigieron hacía Ginebra en Suiza por caminos distintos para despistar a los agentes de la Inquisición que los buscaban por todas partes. La mayoría pudo llegar a Ginebra, incluyendo a Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. Otros fueron capturados, entre ellos Julianillo Hernández. Estos fueron llevados al Castillo de San Jorge al otro lado del Río Guadalquivir en el barrio de Triana en Sevilla. Allí fueron acusados, enjuiciados y torturados. Después fueron llevados al centro de la ciudad de Sevilla y quemados en un Acto de fe en la plaza de San Francisco. Estos lugares todavía existen como testigos silenciosos de las atrocidades del sistema romanista contra estos héroes de la fe.

Casiodoro de Reina quiso ir hacia Inglaterra desde Ginebra, pero el hecho de que María I, también conocida como María La Sangrienta (Bloody Mary) estaba ocupando el trono en Inglaterra, impulsó a Casiodoro a viajar a Frankfurt en Alemania. Cuando Elizabeth I subió al trono en Inglaterra en 1558, Casiodoro junto con muchos que habían huido las persecuciones de María se trasladaron a Inglaterra. Allí, con el permiso de la Reina Elizabeth fundaron una iglesia hispana. Casiodoro había comenzado su traducción de la Biblia para este entonces y todo parecía ir bien. Sin embargo, debemos recordar que cado uno de estos hombres, desde Francisco de Enzinas hasta Cipriano de Valera tendría que hacer su trabajo bajo la constante amenaza de la Inquisición.

En 1563 terribles acusaciones de adulterio y sodomía fueron lanzados en contra de Casiodoro y éste tuvo que huir de Inglaterra mientras su caso se investigaba. Este fue un ataque cobarde de parte de las fuerzas de la Inquisición. Documentos han sido hallados recientemente que comprueban que agentes dobles fueron sobornados para difamar la reputación de Casiodoro.

Los próximos 6 años serían de mucha prueba y dificultad para Casiodoro, viajando constantemente de Amberes a Frankfurt y de Estrasburgo a Ginebra. Pudo operar un comercio en seda ayudado por su esposa para poder sufragar muchos de sus gastos. En diciembre de 1566 nació su primer hijo, Marcos, en Basilea, Suiza. La traducción de la Biblia estaba ya casi terminada y en 1568 se inició la impresión de la misma en Basilea, Suiza. Parte de los gastos de la imprenta fueron pagados por Marcos Pérez, de la familia de Juan Pérez de Pineda, quien había dejado herencia para la impresión de la Biblia completa. El 6 de agosto de 1569 la obra se terminó y las Biblias fueron distribuidas. Aunque muchas se perdieron y fueron destruidas algunas todavía permanecen. (Este autor tuvo el gran privilegio de viajar a Europa durante la primavera del año 2001 en compañía de varios hermanos interesados en este tema y en preparación de un video documental al respecto. Pude tener en mis manos dos ejemplares originales de ese primer tiraje de Biblias de 1569. Una en el hogar del Dr. Carlos Gilly en Basilea, Suiza y otra en la oficina del Reverendísimo Carlos Pérez de la Iglesia Española Reformada Episcopal en Madrid, España. ¡Qué honor fue el poder tocar lo que Casiodoro pudo ver con sus propios ojos!)

Después de la publicación de la Biblia, Casiodoro recibió invitaciones para pastorear diferentes grupos, sin embargo, los cargos pendientes en Inglaterra le impedían hacerlo. Por fin en 1578 viajó hacia Londres vía Amberes. El 18 de diciembre de 1578 su juicio se llevó a cabo en el palacio Lambeth, residencia oficial del Obispo de Londres. Nadie se presentó para confirmar o afirmar los cargos y el Arzobispo de Canterbury, Edmund Grindal lo absolvió completamente en 1578. Casiodoro volvió a Amberes y pastoreó la iglesia allí hasta que la ciudad fue atacada por los españoles en 1585. Casiodoro hizo el papel de Moisés llevándose a toda la congregación de Amberes, Suiza a Frankfurt, Alemania donde vivió el resto de su vida en relativa felicidad. Casiodoro de Reina murió el 15 de marzo de 1594 en Frankfurt, pero su sepultura permanece un misterio hasta hoy.

La Biblia de Casiodoro de Reina titulada: “La Biblia, Que es, Los Sacros Libros del Viejo y Nuevo Testamento, trasladada en Español”, es mejor conocida como “La Biblia del Oso,” por la figura en la portada de un oso buscando miel de un panal. Esta traducción es considerada por escolares religiosos y seculares como una de las joyas de la literatura española de todos los tiempos y puesta al mismo nivel que las obras del gran Cervantes y otros. Casiodoro, como los demás traductores nunca supo la magnitud de lo que había hecho. Su único interés era que el pueblo de habla castellana en Europa leyera la Biblia en su idioma. El nunca se imaginó que su traducción ganaría millones de almas para Cristo y que su esfuerzo se realizaría verdaderamente cuatro siglos después en un continente muy lejos de donde él había vivido.

CIPRIANO DE VALERA

Cipriano, el otro protagonista mayor de esta tremenda odisea nació en Valera la Vieja en la provincia de Badajoz, España cerca del año 1531 o 1532. La historia registra que estudió en la Universidad de Sevilla y que junto con Casiodoro de Reina ingresó al Monasterio de San Isidoro del Campo en las afueras de Sevilla.

Cipriano sintió inmediatamente los efectos de la reforma y en 1557 juntamente con Casiodoro y los demás monjes huyeron hacia Ginebra. Cuando Elizabeth I subió al trono inglés, Cipriano se trasladó a Londres y de allí a la ciudad universitaria de Cambridge. En 1559 se graduó de esa prestigiada institución con un Bachillerato en Teología. Inmediatamente fue nombrado un Socio del Colegio Magdaleno de Cambridge por orden de la misma Reina Elizabeth. El 12 de junio de 1563 recibió su Maestría (Master) en Ciencias y Letras.

Durante este tiempo Cipriano se casó con una joven inglesa y en 1565 ingresó a la Universidad de Oxford donde fue conocido por su habilidad lingüística habiendo dominado por lo menos diez idiomas. Cipriano publicó muchas obras de apología, sin embargo, su gran contribución a la historia fue su traducción del Nuevo Testamento publicado en 1596 y la revisión de la traducción de la Biblia hecha por su buen amigo y colega Casiodoro de Reina. Esta revisión se publicó en 1602 y por admisión del mismo Cipriano ocupó veinte años de hacerla.

En efecto, el trabajo de Cipriano fue mucho más que una simple revisión: fue un trabajo de traducción completo, usando los textos masoréticos para el hebreo y textos de la línea Erásmica para el Nuevo Testamento, usando la traducción de Casiodoro como patrón. Cipriano tuvo tanta admiración y respeto para con la obra de Casiodoro que tituló la suya: “La Biblia, que es los Sacros Libros del Viejo y Nuevo Testamento, Segunda Edición.” Cipriano se dio cuenta que la obra de Casiodoro era tan completa que solamente necesitó unas cuantas modificaciones. Hablaremos de algunos de estos asuntos en otro artículo.

Cipriano vivió la mayor parte de su vida en Inglaterra donde se dedicó a enseñar en el Colegio Magdaleno de Oxford. Allí enseñó teología y lenguajes y también sirvió como tutor privado a varios alumnos notables de su tiempo.

Se ignora la razón por la cual su revisión de la Biblia haya sido publicada en 1602 desde Ámsterdam, Holanda. Siendo que no había ninguna presión política ni persecución inminente en Londres, podemos suponer que la única razón haya sido la disponibilidad de un taller o imprenta lista para emprender una labor tan grande. De cualquier modo, salió de Inglaterra y no se supo más de él después de la publicación de la Biblia en 1602.

Como podemos ver, éstos no eran super-hombres. Eran simples hombres a quienes el Espíritu Santo había encomendado una gran tarea: ¡Poner en las manos del pueblo de habla castellana la Palabra de Dios en su idioma! Fueron hombres que se negaron a sí mismos para servir a su Salvador en la mejor manera posible. Sus talentos como lingüistas fueron usados por el Espíritu Santo para traer la Palabra de Dios a un pueblo pagano e idólatra.

Biblias Antiguas Españolas

La Biblia de Reina y Valera no fue la primera Biblia traducida al lenguaje español. Pero, para poder hacer una evaluación inteligente de la historia de la traducción que ahora conocemos como Reina-Valera, es necesario examinar ciertos antecedentes.

Cerca del año 300 AC. Tolomeo, rey de Egipto, envió a 70 eruditos escolares judíos a la tierra de Palestina con el propósito de que éstos tradujesen todos los libros sagrados de los Judíos, así como otras obras de índole teológica o literaria, y que esta traducción fuese hecha del hebreo al griego, el cual era el idioma literario universal del tiempo. La traducción del Antiguo Testamento del hebreo al griego se conoce como la Septuaginta, o la obra de los setenta. Por muchos años los judíos europeos usaron esta traducción y era la traducción más popular en griego durante el primer siglo de la iglesia cristiana.

Con el desarrollo del movimiento misionero cristiano en un pueblo que hablaba mas latín que griego en los siglos tercero y cuarto después de Cristo la necesidad se presentó de una traducción que sirviera mejor al pueblo común y corriente. En el siglo IV el obispo de Roma, Dámaso pidió a Jerónimo, un experto lingüista y honesto traductor que hiciera una traducción completa de la Biblia al latín popular. Agustín le había sugerido a Jerónimo que usara la Septuaginta como su patrón textual pero que se mantuviera “…en servitud a las palabras…” o sea, que hiciera una traducción literal palabra por palabra. El problema fue obvio desde el principio: Es imposible hacer una traducción de otra traducción y mantenerse fiel al texto original. Este problema se encuentra en evidencia en nuestros días al tratar algunos supuestos “traductores” de hacer una traducción nueva de la Biblia al español usando otra traducción, como la versión inglesa, como patrón.

Cuando Dámaso autorizó a Jerónimo a hacer esta traducción éste se dirigió directamente a Palestina y allí, usando el texto hebreo disponible hizo su traducción directamente del lenguaje original al latín común. Para el Nuevo Testamento usó manuscritos griegos que, aunque no en muy buena condición, resultaron bastante confiables. Jerónimo terminó su obra cerca del año 404 DC.

Desafortunadamente, Jerónimo no sólo tradujo los libros canónicos sino que también incluyó en su obra a los deuterocanónicos, mejor conocidos como los Apócrifos. Sin embargo, Jerónimo tuvo suficiente discreción como para dar suficiente aviso en cuanto a los orígenes dudosos de la autenticidad de los Apócrifos y de pasajes adicionales al libro de Esther y de Daniel. Decimos todo esto porque por más de 1000 años después de su traducción la Vulgata Latina fue la única Biblia autorizada y permitida en Europa por la Iglesia Católica Romana. Todas las Biblias españolas anteriores al siglo XVI fueron basadas parcialmente o en su totalidad sobre la Vulgata.

Cerca del año 1260 el rey Alfonso X de Castilla comisionó varios escolares a que hicieran una traducción al Castellano del Antiguo Testamento. Los escolares tradujeron directamente de la Vulgata usando el texto Masorético para comparar y cotejar. Varias copias todavía se preservan en El Escorial en España. Esta Biblia, conocida como La Biblia Alfonsina llegó a ser muy popular sobre todo entre los judíos sefardíes de esa era.

En 1430 se publicó una obra que llegó a ser conocida como La Biblia de la Casa de Alba. El duque de Alba, Don Luis de Guzmán había comisionado al Rabí Moisés Arragel a que hiciera una traducción del Antiguo Testamento del hebreo y arameo. Uno de los aspectos muy interesantes de este Antiguo Testamento es que Arragel incluyó un comentario sobre el texto en letras muy pequeñas sobre el margen de las páginas. Esta costumbre de poner notas marginales llegó a ser un tremendo problema siglos después porque ciertas de ellas llegaron a filtrarse y aún ser incluidas como parte del texto bíblico mismo.

La edición original de La Biblia de la Casa de Alba fue una obra de arte bellamente ilustrada y caligrafiada. Los libros se ordenaron según el canon Judío y el texto se distingue por la pureza de su lenguaje. Tardó doce años en realizarse y llegó a ser una de las ediciones del Antiguo Testamento mejor redactadas para ese tiempo.

Hubo otras versiones parciales de la Biblia que fueron publicadas en años siguientes a la Biblia de Alba, ya sea de Antiguos Testamentos, Nuevo Testamentos o combinaciones parciales de las dos cosas y merece mencionar algunos ejemplares simplemente por razones históricas.

La Biblia de Quiroga fue un Antiguo Testamento hecho a base de la Vulgata Latina y no de los idiomas originales. En 1527 el Cardenal Quiroga obsequió un ejemplar al Emperador Felipe II y de ahí su nombre.

En 1553 apareció un Antiguo Testamento traducido por judíos españoles y portugueses quienes se habían establecido en Ferrara, Italia. La traducción se hizo a base de los textos hebreos y arameos y aunque muy literal y plagado de Hebraísmos fue el Antiguo Testamento que más se usó por cerca de 260 años. Casiodoro de Reina lo utilizó mucho para hacer su traducción. Tiene la fama de haber sido el primer ejemplar de las Escrituras impreso en castellano. Se conoce como La Biblia de Ferrara.

Una versión parcial conocida como Evangelios y Epístolas apareció en 1450, traducida del latín por Martín Lucera. Los Evangelios Litúrgicos de Juan López se publicó en 1490 y Los Cuatro Evangelios, obra hecha con el fin de evangelizar a los musulmanes del sur de España se publicó cerca de 1492 por el monje benedictino Juan de Robles.

La mayoría de los Nuevo Testamentos anteriores al siglo XVI fueron traducciones directas de la Vulgata Latina con pocas excepciones.

La Nueva Era de Interpretación

Cerca del año 1440 un impresor alemán llamado Johannes Gutenberg perfeccionó en Estrasburgo el proceso de impresión con caracteres (letras) movibles, o tipografía, lo cual cambiaría para siempre la manera de reproducir literatura y sobre todo, la Biblia. En 1448 Gutenberg regresó a Maguncia (Mainz) en Alemania y allí estableció su gran taller donde en 1455 imprimió su primera obra completa, La Biblia Latina, de dos columnas en cada página y con 42 líneas cada una. Este proceso fue muy popular al principio y copias de estas publicaciones se pueden ver en este día en el Museo de Gutenberg en Maguncia.

Este evento, junto con el evento que sigue, tuvieron un tremendo impacto en la historia de la traducción de la Biblia al español.

A principios del siglo XVI un hombre llamado Erasmo de Rótterdam comenzó a escribir ciertos documentos de espíritu independiente y satírico sobre asuntos críticos del status quo romanista. Sus obras como “Institución del Príncipe Cristiano” fueron muy bien aceptadas por aquellos “pensadores” de esa era. En las afueras de Sevilla, en el monasterio de San Isidoro del Campo un grupo de Monjes Católicos estudiaban y discutían las obras de Lutero, Zwinglio, Calvino, Melancton y sobre todo Erasmo. Casiodoro de Reina, Cipriano de Valera, Antonio del Corro, Juan de Molina y otros de los monjes de San Isidoro, junto con el fraile mayor, Francisco Farías, el procurador Pedro Pablo y otros de los líderes del monasterio habían sido grandemente afectados por las obras de estos hombres. Para el año 1516 Erasmo había publicado su primera edición del Nuevo Testamento en griego basando su compilación en los manuscritos más confiables de su era.

La publicación del Nuevo Testamento en griego influenció para siempre el proceso de traducción e interpretación bíblica pues desde ese momento en delante la traducción podía ser hecha directamente de textos originales y no de otra traducción como había sido la Vulgata Latina.

William Tyndale, quien muy probablemente había estudiado griego bajo Erasmo en Cambridge publicó su Nuevo Testamento en Inglés en 1525 y ese sistema de interpretación que había sido establecido a través de la obra de Erasmo, J. Reuchlin, Pagnino y Munster fue puesto a muy buen uso por Tyndale y después por Miles Coverdale en su revisión de la Biblia en Inglés en 1539.

En 1543 Francisco de Enzinas hizo una traducción del Nuevo Testamento al español usando el texto griego de Erasmo. Enzinas, así como Erasmo, era un experto lingüista sobre todo en griego. Su obra, “El Nuevo Testamento, o sea el Nuevo Pacto de nuestro único, Redentor y Salvador Jesucristo, traducido del griego al idioma Castellano” fue publicada en Amberes y la dedicó a Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano. El emperador se sintió muy honrado por la dedicatoria, sin embargo su Confesor consideró que ciertos aspectos de este Nuevo Testamento podían ser considerados como herejía. Entre otros asuntos:

1. La frase: “Nuevo Pacto” en el título olía a “Luteranismo” según los fanáticos e intolerantes confesores.

2. La frase: “único Redentor y Salvador” parecía un ataque directo contra la autoridad de la Santa Iglesia Católica Romana y contra su cabeza, el Papa.

Enzinas había pedido al impresor que imprimiera en tipo negro y letras mayúsculas todos los pasajes alusivos a la justificación por gracia en la epístola a los Romanos.

El Nuevo Testamento de Enzinas fue el primer Nuevo Testamento traducido directamente del idioma original griego al español usando el texto griego de Erasmo y el primer Nuevo Testamento en español impreso usando el invento que Gutenberg había perfeccionado 100 años antes en Alemania, la imprenta de tipo movible.

Es importantísimo que todo estudiante de la historia bíblica sepa poner en su perspectiva debida la magnífica contribución de estos dos grandes personajes en la historia. J. Gutenberg, cuya imprenta ahora permitía la publicación de miles de ejemplares de la Palabra de Dios en un solo tiraje, y de Erasmo, cuyo Nuevo Testamento en griego llegó a ser la columna vertebral de toda traducción del Nuevo Testamento al inglés, español y otros idiomas a través de los siglos que seguirían.

Existe otro punto que necesita mencionarse aquí. Francisco de Enzinas sólo tradujo el Nuevo Testamento, no toda la Biblia como algunos que ignoran la historia de la traducción de la Biblia falsamente aseguran.

En 1556 Juan Pérez de Pineda publicó una traducción del Nuevo Testamento titulada: “El Testamento Nuevo de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, nueva y fielmente traducido del original griego en romance Castellano.” Una vez más el Nuevo Testamento de Erasmo, ya para entonces revisado y corregido varias veces, sirvió como el texto sobre el cual descansó la traducción de Pérez. Para esta fecha Robert Stephanus, también conocido como Estéfano (1503-1559) un impresor y escolar lingüista francés había publicado varias ediciones del Nuevo Testamento en griego usando la línea Erásmica de textos como base para sus ediciones. Es muy probable que Pérez, así como Casiodoro hayan usado material de Estéfano aunque autores como Terrence Hall en su libro “La Biblia: Cómo se convirtió en Libro” (How the Bible became a Book) aseguran que Reina usó el texto Erásmico para su traducción. De cualquier manera, Erasmo comenzó la grandiosa obra de proveer el texto griego del Nuevo Testamento más fidedigno posible y el Espíritu Santo usó además de Erasmo, a hombres como Estéfano, Beza, y los hermanos Elzevir para perfeccionar esa línea de textos griegos que han llegado a ser conocidos como el Textus Receptus o Texto Recibido. Se puede asegurar históricamente que esta línea textual griega siempre ha sido la base para las versiones Reina-Valera a través de los años, incluyendo la versión de 1960.

Además de traducir el Nuevo Testamento, Pérez también hizo una traducción del libro de Salmos y lo incluyó en la publicación de éste.

La Biblia Completa

Cuando el grupo de monjes que incluía a Casiodoro de Reina, Cipriano de Valera, Antonio del Corro y otros huyó del Monasterio de San Isidoro del Campo en el otoño de 1557 las semillas sembradas en lo que concernía a la traducción de la Biblia al español ya habían comenzado a producir frutos. Dos traducciones del Nuevo Testamento habían sido ya hechas y publicadas en español y aunque la mayoría de esos ejemplares fueron devorados por las llamas de la Inquisición ciertamente el impacto se sintió en todos los rincones del romanismo.

Es muy posible que Casiodoro haya sentido el deseo ferviente de hacer una traducción completa de la Biblia desde antes de la fuga de San Isidoro. No se sabe aún si talvez hubo trabajo preparativo o conversaciones con Cipriano al respecto antes de la huída, sin embargo, sabemos que el trabajo de la traducción tomó 12 años en hacerse y si se imprimió en 1569 y ellos huyeron de España en 1557 es muy probable que las dos cosas previamente mencionadas hayan ocurrido.

Lo que sabemos con certidumbre es que Casiodoro hizo uso del texto hebreo Masorético para la traducción del Antiguo Testamento comparándolo con la Biblia de Ferrara. El Nuevo Testamento tuvo como base el texto griego de la línea Erásmica, según las ediciones que se encontraban a su disposición en los lugares por donde él anduvo. Recordemos que con la excepción de los años que radicó en Alemania antes de la publicación de la Biblia casi toda la traducción tuvo que ser hecha mientras huía de país a país. ¡Dios recompense a hombres como Casiodoro y Cipriano por el sufrimiento y sacrificio hecho con el fin de poner en las manos del pueblo hispano-parlante la Palabra de Dios!

Es cierto que Casiodoro, así como todo traductor (incluyendo los traductores de la Biblia inglesa) tuvo que comparar con otras versiones de la Biblia en idiomas conocidos. También usó los textos antiguos en latín y siríaco, pero para comparación solamente y no como base.

Casiodoro también tradujo los libros deuterocanónicos (Apócrifos) y los dejó en el orden en que se encontraban en el Antiguo Testamento de la Vulgata Latina. La Biblia comenzó a imprimirse en Febrero de 1568 en el taller de un impresor llamado Oporino en Basilea, Suiza, y se terminó la obra el 6 de Agosto de 1569. Oporino murió durante la impresión de la Biblia y otro impresor llamado Guarín fue quien supervisó la obra hasta el fin. Sin embargo es la marca de un tercer impresor llamado Apiario la que merece atención. Apiario usaba como su marca comercial la figura de un oso tratando de sacar miel de un enjambre en un árbol. Esta es la figura que aparece en la portada de los 2600 ejemplares del primer tiraje de la Biblia de Casiodoro. Es por eso que esta edición fue y es conocida muy cariñosamente como la Biblia del Oso.

Cipriano de Valera quien huyó con Casiodoro de España y le acompañó a Inglaterra dedicó la mayor parte de sus últimos 20 años de vida en hacer una traducción completa de la Biblia usando el Textus Receptus como su base y la Biblia de Casiodoro de Reina como el patrón. Como ya hemos notado en la biografía de Cipriano, fueron tan pocas las correcciones que fueron necesarias en la Biblia que Casiodoro había traducido que Cipriano tituló su obra: “La Biblia, que es los Sacros Libros del Viejo y Nuevo Testamento, Segunda Edición.”

Cipriano efectuó algunos cambios y logró que el castellano estuviera más de acuerdo con el griego y el idioma fue revisado. También separó los libros Apócrifos y los juntó en una sección especial aparte donde permanecieron hasta mediados del siglo XIX cuando fueron eliminados de las versiones Reina-Valera. La revisión de Cipriano fue publicada en Holanda en 1602.

De Ayer, a Hoy

Hemos visto a largos rasgos la historicidad de la traducción de la Biblia Reina-Valera. En lo que a este autor concierne, hemos atravesado territorio ya bien conocido por aquellos que se interesan en obtener los orígenes históricos de nuestra Biblia. Mucho de lo que ha sido escrito aquí ha sido reproducido en libros, revistas, artículos y explicado en estudios, conferencias, sermones y a través de medios de la comunicación como lo es el Internet.

Podríamos dedicar páginas enteras para proveer más detalles y datos históricos para respaldar la afirmación de que la Biblia Reina-Valera ha sido y es la Palabra de Dios para el pueblo de habla española. Sin embargo el adagio antiguo de que “no hay peor ciego que el que no quiere ver” todavía tiene mucha verdad.

Desafortunadamente la Biblia Reina-Valera la sido atacada últimamente y su autenticidad puesta en duda por personas que escogen ignorar la historia de los traductores y de sus traducciones, buscando propósitos y fines que todavía confunden a los que se ocupan en predicar, enseñar y usar la Palabra de Dios.

En 1994 este autor publicó un artículo respondiendo a ciertos ataques en contra de la Biblia Reina-Valera. En ese artículo, como en éste se ha tratado de educar a través de la historia a todo aquel que sinceramente busque la verdad. Ciertas preguntas han sido hechas y las contestaremos brevemente en tono de conclusión:

1. ¿Es la Reina-Valera derivada de la Vulgata Latina?

La evidencia histórica dice rotundamente, ¡NO! La historia registra que Enzinas, Pérez de Pineda, Casiodoro y Cipriano usaron Textus Receptus, el Texto Recibido para hacer sus traducciones y todavía es la base de la Reina-Valera 1909 y 1960.

2. ¿Fue la Biblia Reina-Valera traducida por Monjes Católicos?

¡NO! Cada uno de los traductores tuvo que hacer una decisión personal de seguir a Cristo y Su camino aún en peligro de sus vidas. Esos hombres fueron cruelmente perseguidos, acusados, encarcelados y algunos quemados en la hoguera por distribuir la Biblia en español. Podríamos dar gran cantidad de detalles históricos, con documentación, que confirman que estos hombres, aunque habían sido parte de la Iglesia Romana, se separaron completamente de ella.

3. ¿Es verdad que porque la Biblia Reina-Valera y la versión inglesa KJV 1611 tienen ciertas diferencias en la traducción de ciertos pasajes que la Reina-Valera no es fiel a los textos hebreo y griego?

¡Claro que no! Sin tener que dar muchas citas y ejemplos de supuestas discrepancias, las cuales bien pueden ser examinadas en listas muy bien detalladas y documentadas como la lista que Rex L. Cobb ha compilado, consideremos ciertas cosas:

Debe recordarse que la traducción de una lengua a otra debe de obedecer las reglas gramaticales del idioma en cuestión. En este caso, el hecho de que el texto castellano y el texto inglés no concuerden en un cien por ciento, se debe en gran parte a la construcción y desarrollo de las oraciones y frases en cada idioma. El criterio de los traductores tiene que ser considerado como un factor muy importante también: Ya porque una palabra fue usada que no se traduce literalmente de la misma forma en otro idioma no quiere decir que dicha palabra no pertenece al texto. El español, por su gran influencia greco-latina, es un idioma muy fecundo y se presta para diversidad de alternativas para traducir una palabra.

Otra cosa digna de consideración es que los textos griegos que estuvieron al alcance de los traductores españoles experimentaron un proceso de correcciones y cambios y para cuando los traductores de la KJV 1611 hicieron su trabajo, es posible que ciertas frases fueron añadidas u omitidas según el criterio del editor. Erasmo publicó por lo menos cinco ediciones del Nuevo Testamento en griego entre 1516 y 1535. Estéfano publicó cuatro ediciones del Nuevo Testamento Griego entre 1546 y 1551. Teodoro Beza publicó diez ediciones del Nuevo Testamento Griego antes de 1605 y los hermanos Elzevir, quienes originaron la frase Textus Receptus, publicaron dos, la última en 1633. La mayoría de las revisiones, correcciones y cambios habían sido hechos para cuando la versión inglesa KJV 1611 se publicó.

Ahora, una traducción de otra traducción es algo totalmente ridículo como en el caso del Nuevo Testamento de McVey del inglés al español, y otros atentados mal hechos que sólo han servido para añadir más combustible al fuego.

El gran factor que debe de quedar establecido es este:

Si algún error existe es el texto original el que debe de corregir el error
y no una traducción del mismo.

Conclusión

La historia de la Biblia Reina-Valera sigue escribiéndose a través de las vidas de los lectores, predicadores y maestros que la utilizan. En 1909 se hizo una completa revisión de la Biblia. Según el Dr. Thomas Holland en una tesis que aparece en el libro, “La Biblia Reina-Valera Sí es la Palabra de Dios” compilado por el Dr. Tommy Ashcraft, dice que el propósito de esta revisión fue el de hacer: “…cambios a la edición de 1865 para hacerla estar más de acuerdo al Texto Recibido Griego. Esto convirtió a la edición de la Reina-Valera la más cercana a la KJV desde su producción en 1602.”

Esta Biblia (1909) que todavía se publica y se usa por muchos predicadores fundamentales fue la Biblia en español que predominó en el mundo hispano por más de 50 años durante el siglo XX y fue la Biblia que acompañó a la mayoría de los primeros misioneros al comenzar el gran empuje misionero en Latinoamérica en los primeros años del siglo. Fue y es grandemente amada y respetada sobre todo por aquellos ministros y aquellas iglesias que pueden trazar sus orígenes a las primeras cinco décadas de los 1900’s.

Pero, el idioma español es uno de constante cambio y la Biblia Reina-Valera 1909 aunque adornada de un español exquisito y correcto no llena completamente las necesidades lingüísticas del tiempo moderno. Todavía tiene un lugar muy especial en muchos púlpitos, incluyendo el púlpito que este autor ocupa, sin embargo se tiene que comparar con mucha frecuencia con la versión de 1960 para la aclaración de palabras arcaicas y términos obsoletos. La alineación de versículos en ciertos pasajes también ha sido un problema, sobre todo en el libro de Job.

En Julio de 1949 se reunió la Primera Conferencia Evangélica Latino-Americana en Buenos Aires, Argentina. Fue durante esta conferencia que la idea de una nueva revisión de la Reina-Valera se presentó al pueblo evangélico hispano. La gran mayoría de los delegados estuvieron de acuerdo siempre y cuando no se alejara mucho de la antigua (1909) y que se apegara lo más que se pudiera al español puro, pero lógico y práctico.

Cuando se publicó la Biblia Reina-Valera, revisión de 1960 más de 10,000 modificaciones habían sido hechas. La mayoría de estas tenían que ver con correcciones en ortografía, puntuación, eliminación de palabras y términos obsoletos y cosas así por el estilo. También se simplificó el deletreo de los nombres propios (de Ruth a Rut, de Bethlehem a Belén, etc.) y se corrigió la numeración en los capítulos y versículos, abriendo así el camino para la muy popular versión bilingüe, acompañada la Reina-Valera (1960) con la KJV 1611.

La Biblia Reina-Valera (1960) llegó a ser una realidad bajo el liderazgo del Dr. Eugenio Nida y la colaboración de Juan Díaz (México), Honorio Espinoza (Chile), Francisco Estrello (México), Alfonso Lloreda (Venezuela), Henry Parra (Colombia), y Alfonso Rodríguez (Cuba). Este fue el comité editorial que supervisó la obra juntamente con el Dr. Nida de la Sociedad Bíblica Americana y el John H. Twentyman de la Sociedad Bíblica Foránea. Estos hicieron durante la década entre 1950 a 1960 lo que Victoriano Báez, Francisco Díaz, Henry Thompson, Juan Howland y otros hicieron durante los años 1900 y 1909.

Algo que debe de concernirnos es que estas dos versiones son las últimas dos versiones que usan el Texto Recibido como su base principal de traducción y las versiones antiguas de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera como patrón.

Varias de las publicaciones más recientes de la Reina-Valera cotejan su traducción con textos griegos que no son de la familia del Texto Recibido y aunque sí lo usan en ciertos pasajes, dependen también de los textos Alejandrinos y otros textos griegos más liberales.

El pueblo cristiano de habla española puede estar seguro y confiado que la Biblia Reina-Valera en sucesión de 1569 hasta 1960 es la Palabra Preservada de Dios para el hispano. La historia la respalda, las raíces textuales la autentifican y los resultados en los millones de almas que han sido ganadas para Cristo, la aclaman.

Tomará mucho para que Dios levante a un lingüista experto en lenguajes antiguos de la estatura de Erasmo, Casiodoro, Cipriano, o de los expertos que trabajaron en la versión de 1909 y 1960.

Es tiempo que el predicador, el obrero, el misionero y el miembro de la iglesia tome la Biblia, y con dignidad y honra salga a ganar almas para Cristo sabiendo que ya el precio fue pagado por hombres que simplemente rindieron sus vidas, sus talentos y sus aptitudes para proveer al mundo hispano la Palabra de Dios en la Biblia Reina-Valera.

8 comments

  1. Jaime Aguilar

    Pastor Hurtado:

    Lo felicito por su excelente trabajo histo’rico. Mucha ayuda para los que buscamos la VERDADERA HISTORIA; y no como algunos “apo’statas” que su fin sera’ su perdicion.

    Nuestro Dios Jesucristo lo siga usando..

  2. Sería posible conseguir la Biblia Reina Valera la edición original antes de las revisiones de 1909 y 1960? Gracias

  3. Edgar Zapeta

    Hace 32 años que acepte a Cristo, como mi único y suficiente salvador; y desde ese momento acepte la biblia como la palabra de Dios, correctamente dividida en el antiguo y nuevo testamento, como mi única regla de fe, practica y disciplina. Siento que el Espíritu Santo de Dios, revelo su palabra en mi. Que Dios les bendiga hermanos por esta compilación de la historia de los hermanos que dedicaron su vida para que nosotros los hispanoparlantes, tengamos esta maravillosa versión.

  4. JESUS l

    necesitamos estudiar mas acerca de las versiones de la Biblia, les pido en especial por la version 1960, estudien a Eugenio A. Nida, pero estudiendlo de veras, su intencion y su proposito y concluyan si su trabajo realmente fue guiado por el Espiritu Santo de Dios

    • CristoCentrico:En lo que llamamos las ieagsils’ hay temas que anteriormente ni se ventilaban como el del arrebatamiento. Otros temas no producen’ dinero. No llenan arcas eclesie1sticas’. Otros no forman parte de las ensef1anzas cle1sicas de esas denominaciones; en fin, los motivos son innumerables, pero es un hecho que la gran mayoreda de los ledderes llevan mensajes segfan las directrices de sus denominaciones y quien se salga de ellos afrenta su puesto. La gran mayoreda de los pastores no proceden de estudios libres, sino de escuelas o institutos pate9ticos, formateados segfan los lineamientos de cada comunidad religiosa, e incluso son nombrados como pastores’ y tef3logos’ y en ello se ufanan humildemente, cuando ni los apf3stoles’ fueron tef3logos’.Los hay que se denominan a si mismo como profetas’ y ahora ya muchos pastores’ se aburrieron de serlo y se este1n elevando a apf3stoles’, como si ello fuera un tedtulo.Dificilmente un estudioso de la Biblia enmarcado en una denominacif3n religiosa sabe del sacerdocio de Jesucristo, incluso de Melquisedek aseguran que es el mismo Jesfas.A las gentes o creyentes les llama muy poco el estudiar y si lo hacen tienen que usar necesariamente los lentes de la religiosidad y de la espiritualidad para supuestamente entender y aceptar, por ejemplo, que el rey David haya hecho lo que hizo para quedarse con la mujer de su general.Todo les es tan espiritual que ni se dan cuenta que Sansf3n se suicidf3 con el respaldo de Dios .Muchos ledderes son pastores’ porque no fueron curas o sacerdotes del orden catf3lico romano, o griego o anglicano.Cualquier predicador es llamado pastor’, y este se lo cree, que es lo peor.Acerca de la imposision de manos se manejan conceptos fuera de contexto.Esos temas son tan misteriosos’ como para el ignorante que desconoce el significado de H2O.Hay pastores’ con un bagagge intelectual tan rudimentario que todaveda insisten en que Jesfas convirtif3 el agua en vino pero sin alcohol.Se nota que ni el bachillerato lo pasaron y desconocen lo que es la fermentacif3n.Estamos en pleno siglo XXI y aun se habla de brujereda’ .bfCf3mo alguien puede profundizar’ en la Biblia si los esquemas o formatos religiosos los mandan a las hogueras para quemarlos por herejes?Los religiosos no mandan asesinar o no asesinan desde sus pfalpitos a los cientedficos porque se quedan sin celulares, sin internet y sin la tecnologeda que frenf3 el imperio de las religiones.Y lo pero es la pastolateda’ FGuttmann

  5. Rebolledo Jr.

    Buena aportación.

  6. Muchas gracias por compartir todo esto con demás personas, he aprendido mucho y me está ayudando. Tengo una pregunta, cree posible compartir conmigo sus fuentes y referencias por favor? La información me está siendo de ayuda para un proyecto de investigación, pero me sería mucho más útil si tuviera alguna bibliografía.
    Muchas gracias, que Dios le bendiga.

  7. Ruth Santamaría

    Apreciado hermano Hurtado. He dado clases en Latin American Bible Collage y en otras escuelas por más de veinte años y he visto la necesidad de tener un documento que informe al pueblo hispano acerca de nuestra amada Biblia. No se si existe pero cada vez que tengo que enseñar del tema , recurro a diferentes fuentes para poder tener una visión más completa del asunto. La información que presenta usted en este escrito es una de las más completas que he leído. Me gustaría alguna vez platicar con usted y también me gustaría saber que fuentes me recomienda para hacer una investigación más amplia sobre el tema. Si en su ocupada agenda puede hacer un espacio, sería una gran bendición a mi vida. El estudio de los documentos originales de la Biblia es uno de los temas que más me interesa. También mis estudiantes se beneficiarían mucho del conocimiento que usted tiene del Origen de la Biblia en español. Gracias por su aportación:
    Sinceramente Ruth Santamaría

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