El Poder de Dios – Pastor Arturo Muñoz Guzmán

Texto Bíblico:

Mateo 6:5-1 “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.”

Introducción:

La razón por la que debemos orar al Padre es porque de Él es el reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos.

La razón por la cual debemos de someter nuestra voluntad a la voluntad del Padre es porque de Él es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos.

La razón por la cual debemos de inclinarnos a Él para solicitarle el pan nuestro de cada día es porque de Él es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos.

La razón por la cual debemos perdonar a los demás y solicitar el perdón de Dios, es porque suyo es el reino y el poder y la gloria por todos los siglos.

El gran poder de Dios es ilimitado y nunca mengua.

Mateo 22:29 “Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.”

Mateo 24:30 “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.”

Lucas 1:35 “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.”

Poder de Dios se define como: Poder milagroso, fuerza, capacidad, potencia, impetuoso y eficacia.

¿Cómo se manifiesta el Poder de Dios?

1.- Por medio de la Creación

Romanos 1:20 “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.”

2.- Por medio del poder de su Palabra.

Hechos 20:32 “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.”

Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”

Hebreos 1:3 “El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”

1 Corintios 1:18 “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.”

3.- El poder de su resurrección

Filipenses 3:20 “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”

4.- El poder de Dios que actúa en el cristiano.

2 Pedro 1:3 “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.”

Efesios 3:20 “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.”

Hechos 1:8 “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

Hechos 2:41 “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Lucas 9:1 “Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.”

¿Cómo puede el cristiano tener el poder de Dios?

Se necesita ser humilde, quitando todo orgullo.

2 Corintios 12:9 “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”

Para reflexionar:

No subestimes el poder de Dios, decidiendo no vivir para Él, no servirle en su obra, pero sobre todo, no recurrir a Él cuando te encuentres en aflicción.

¿Tu orgullo está ocupando su lugar?

Ponte a cuentas con Dios.

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