La Salvación De Los Primeros Gentiles

Texto Bíblico:

Hechos 10:1-8 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, 2piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. 3Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. 4El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. 5Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. 6Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. 7Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; 8a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.”

Introducción:

La palabra “gentiles” tiene en la Biblia un sentido fundamentalmente religioso. Con ella se comprende a todos los que no profesan la religión monoteísta. Los judíos dieron el nombre de gentiles (heb. Goy) Ellos, los judíos, son “el pueblo” (‘am), y los demás, que son los gentiles, son el “no pueblo” (lo’am).

Dios usó al apóstol Pedro y le dio de su poder para que el tuviera el privilegio de predicar a los:

-judíos.

Hechos 2 “Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras…”

-A los samaritanos

Hechos 8 “Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio.”

– Y a los Gentiles

Hechos 10 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia”

Es importante recalcar, que para que estos tres grupos de personas recibieran la salvación, era necesario los siguientes elementos.

1.-La labor del Espíritu Santo de Dios.

El Espíritu Santo de Dios preparó a Cornelio.

Hechos 10:1-8 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, 2piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. 3Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. 4El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. 5Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. 6Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. 7Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; 8a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.”

Cornelio era piadoso, temeroso, generoso, de buen testimonio y oraba con mucha devoción, PERO NO era SALVO

El ser religioso no le dio la salvación, por lo que el Espíritu Santo le hizo entender que la salvación sólo es a través del sacrificio del Señor Jesucristo.

Un ángel de Dios le da la orden de mandar traer a Pedro, es interesante notar que no el ángel no le predicó el Evangelio, Dios le dio la orden y el privilegio sólo a Pedro.

Por lo tanto, Dios nos ha encomendado predicar el Evangelio.

El Espíritu Santo también preparó a Pedro para acudir al llamado del gentil Cornelio, haciéndole entender en visión, que Dios no hace acepción de personas.

Hechos 10:9-20 “Y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; 12en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. 13Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. 14Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. 15Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 16Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo. 17Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. 18Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. 19Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. 20 Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.”

Si usted le llama Señor a su Salvador, Él no admite los “NO” a sus órdenes.

2.- La obediencia del hombre de Dios

Pedro tenía que obedecer lo que Dios le manda, ya que Dios estaba interesado en la salvación de los gentiles.

Hechos 10:24-33

Ningún hombre puede recibir adoración de otro hombre.

Solo Dios es digno de recibir toda adoración, y la honra de los hombres.

3.- La predicación de la Palabra de Dios

Cuando el hombre se dispone a escuchar de la Palabra de Dios, se muestra una necesidad que sólo Dios puede quitar.

Hechos 10:34-48

Todos los que creyere en el Señor Jesucristo, recibirán el perdón de pecados.

Ellos fueron los primeros gentiles que pusieron su fe en el Señor Jesucristo y por medio de Él recibieron el perdón de pecados.

El bautizo es en el nombre de quien tiene toda autoridad, en el nombre del Señor Jesucristo.

Mateo 28:18-19 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;”

El bautizo debe ser por inmersión, es decir, el cristiano sepultado a semejanza del Señor Jesucristo, sepultado a la vida vieja sin fe y sin esperanza, y resucitados para una vida nueva, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Conclusión:

Los gentiles y los judíos a los ojos de Dios son iguales, todos necesitan la salvación del Señor Jesús., y porque el Señor Jesucristo murió una sola vez y Él murió por todos.

El único elemento que tenemos en común con los judíos o Samaritanos, es que todos somos pecadores y necesitamos del mismo perdón y de la misma salvación.

Siéntase privilegiado porque Dios le ha dado la oportunidad de predicar el Evangelio.

¡¡Gane almas y no sea rebelde al Señor!!

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