Deberes de todo siervo de Dios- Pastor Arturo Muñoz Guzmán

Texto Bíblico:

2 Timoteo 4:1-8 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 5Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. 6Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. 7He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”

Introducción:

Pablo instruye a Timoteo para que pueda servir en la obra del Señor.
Tiempo después Pablo le escribe desde Roma donde le da indicaciones importantes.
Te encarezco, te recomiendo con mucho empeño delante de Dios.
Eso quiere decir que lo que Pablo le estaba encargando a Timoteo era sumamente importante y ponía a Dios como testigo.
Así que como siervo de Cristo, Timoteo debería de tener presente cada instrucción para llevarla a cabo al pie de la letra.

De la misma manera, cada cristiano debe de atesorar y de tomar en cuenta lo que Dios les manda en su bendita Palabra, y el cumplimiento de la misma siempre se llevará a cabo, cuando el cristiano se considere un siervo de Dios. No importa si no es pastor, misionero o no tiene algún título honorífico, cada cristiano, debe de considerarse siervo, dispuesto a obedecer los mandatos de Dios.

SIETE DEBERES DE TODO SIERVO.

1.- Qué prediques la Palabra.

2 Timoteo 4:1-2 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.”

La Palabra es la única que puede cambiar la vida del hombre, tanto su destino eterno como su diario vivir y cada cristiano debe de entender que es su deber predicar la Palabra.

2 Pedro 2:5 “Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;”

Mateo 3:1-3 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. 3Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas.”

2.- Soporta las aflicciones.

2 Timoteo 4:3-5 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 5Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.”

Todo siervo debe soportar las aflicciones, por lo tanto, las quejas con los demás deben de evitarse, porque exhibe una falsa confianza en Dios.

2 Timoteo 1:8 “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,”

2 Timoteo 2:3 “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.”

2 Timoteo 2:10 “Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.”

2 Timoteo 3:10-12 Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, 11persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. 12Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;”

3.- Hacer obra de evangelista.

Una de las manifestaciones de un cristiano obediente y agradecido con Dios, es cuando este gana almas.

2 Timoteo 4:5 “Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.”

Lo mas importante para Dios es que ninguno perezca, no si no que todos procedan al arrepentimiento.
La salvación de los hombres es lo más importante para Dios.
El corazón de Dios está en las almas de los hombres.

4.- Cumple tu ministerio.

2 Timoteo 4:5-6 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. 6Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.”

Cada cristiano debe de pelear la buena batalla y sólo se puede ganar cuando nos tomamos de la mano de nuestro Señor Jesucristo para permanecer firmes delante de nuestro Dios.

5.- Acaba la carrera.

2 Timoteo 4:7 “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.”

Tenemos que terminar lo que empezamos, y la carrera del cristiano empieza cuando se recibe a Cristo como Salvador y terminará cuando Dios lo llame a su presencia, es decir, hasta el día que muera. La vida espiritual conlleva a constantes cambios, que darán la gloria a Dios. Termina lo que empiezas.

6.- Guarda la fe.

2 Timoteo 4:7 “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.”

No debe de olvidar todo hijo de Dios, que debe de echar mano en todo momento de la Palabra de Dios para que se siga sosteniendo su fe.

7.- Recordar que la recompensa no viene de los hombres, sino de Dios.

2 Timoteo 4:8 “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”

Tristemente el cristiano espera ser reconocido y recompensado por la obra de servicio que hace, y sufre una tremenda frustración cuando los demás que vieron su esfuerzo, nunca le reconocen o nunca recibe un aplauso por su labor.
Recuerde que Dios no paga mal y Él a su tiempo le recompensará.

Para reflexionar:

¿Qué estamos haciendo con la Palabra de Dios? ¿La estamos compartiendo o solo la guardamos para nosotros?
Si en algunos momentos de su vida, usted ha perdido su fortaleza espiritual, o se ha comportado de manera inconstante en actividades de crecimiento espiritual, o probablemente ha decaído su fe y como consecuencia, se le han olvidado las promesas de Dios y ha perdido la esperanza, ENTONCES, seguramente usted ha dejado de HACER sus DEBERES como SIERVO.

Póngase a cuentas con Dios.

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