Las Siete Copas Del Apocalipsis – Pastor Arturo Muñoz Guzmán

Texto Bíblico:

Apocalipsis 16:1 “Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios.”

Introducción:

1 – Estas son las copas del juicio final, que eran advertencias. Dios primero le advierte al hombre a través de las trompetas, pero si éstas son ignoradas en forma persistente entonces Él envía sus copas de ira.

Las siete copas son llamadas también las siete plagas.

La ira de Dios es derramada sobre la tierra, lo que es una idea bastante común en las Escrituras (Salmos 69:24, 79:6, Ezequiel 20:8., Jeremías 10:25, Sofonías 3:8). Siguen el mismo patrón que las siete trompetas: cuatro (afectando a la creación: tierra, mar, agua, cosmos), luego dos (afectando a la bestia) y la final, cuando las ciudades de las naciones se desploman. Las primeras cuatro afectan la tierra, el mar, las fuentes de las aguas y el sol, es decir la creación de Dios, según el anuncio de los tres ángeles (14:7).

La voz del templo sería la voz de Dios (Isaías 66:6). Las copas son derramadas sobre la creación de Dios y afectan al hombre indirectamente, por medio de su medio ambiente. Luego siguen dos juicios adicionales que se refieren a la bestia, seguida por el juicio final. El hombre es juzgado personalmente más tarde.

2 Tesalonicenses 1:7-9 Cuando Cristo venga de nuevo “dará retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo”.

La Copa 1 es derramada sobre la tierra y afecta a la gente que tenía la marca de la bestia y adoraban su imagen

La Copa 2 es derramada sobre el mar

La Copa 3 es derramada sobre los ríos

La Copa 4 es derramada sobre el sol

La Copa 5 es derramada sobre el trono de la bestia

La Copa 6 es derramada sobre el Éufrates

La Copa 7 es derramada en el aire

Deberíamos notar que las primeras cuatro copas afectan el orden creado, como fue anunciado por el primer ángel que ordena a los que viven en la tierra, “… adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (14:7). Como se rehusan a adorarlo y adoran a la bestia, las primeras copas afectan el orden creado: la tierra, el mar, las aguas y el sol.

I.-La primera copa. (Ap. 16:2)

(Ap. 16:2) Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen.

2.- La copa es derramada sobre la tierra, pero afecta al hombre directamente. La primera copa afecta a todas las personas que adoran a la bestia y que le han dado, por lo tanto, su lealtad a él antes que a Dios.

Se rehúsan a adorar a Dios y por lo tanto su hora de Juicio ha llegado (14:7). Vea la similitud con la sexta plaga de Egipto (Ex. 9:9) en donde aparecen sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias. Aquellos que reciben la marca de la bestia son marcados por Dios (Mounce). Note que la copa es vertida sobre la tierra, pero la gente es afectada, a diferencia de la primera trompeta que no afecta a la gente (8:7).

Así como Satanás afligió a Job con una sarna maligna (Job 2:7), los seguidores de la bestia son afligidos con úlceras malignas y pestilentes. En Deuteronomio 28:35 pústulas malignas serían el juicio sobre los que desobedecieran a Dios.

II. La segunda copa (16:3)

(Apocalipsis 16:3) El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar.

3 – La sangre se usa para indicar muerte. Todo se murió en el mar, comparado con las trompetas donde sólo una tercera parte murió (8:9). Note que en las plagas egipcias era sangre literal. Los dos testigos tienen también el poder de convertir las aguas en sangre (11:6). Vea la similitud con la primera plaga de Egipto (Éxodo 7:17) donde el Nilo se convierte en sangre. Esto nos recuerda también de lago de sangre del lagar de la ira de Dios en 14:19. Cada cosa viva en el mar murió, comparado con la segunda trompeta en que una tercera parte de las criaturas vivas en el mar murió, y un tercio de los barcos fueron destruidos (8:8-9)

III.- La tercera copa (16:4)

(Ap. 16:4) El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. {5} Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado las cosas. {6} Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen. {7} También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.

4 – El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre – Así como el segundo ángel hizo que el mar se convirtiera en sangre, ahora el tercer ángel convierte a los ríos y los manantiales en sangre (Sal. 78:44). La sangre está indicando muerte más que en forma literal; la sangre es el castigo por derramar la sangre de los santos y los profetas (v. 6). Compare esta plaga con la primera plaga de Egipto (Ex. 7:17-19) en donde los peces en el río mueren y el agua se vuelve imbebible aún en los baldes de madera y las jarras de piedra. Compare esto también con la tercera trompeta en donde una tercera parte de las aguas se vuelven amargas y mucha gente murió (8:11). Uno debería suponer que la sangre indica que muchas personas murieron.

5 – Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado las cosas – Note que Dios es descrito como el que es y el que era; no es descrito como el que va a venir porque ya ha llegado el juicio final del mundo. Compare con la séptima trompeta (11:17) en donde ya venido. Aquí está el ángel encargado de las aguas; en 14:8 encontramos el ángel encargado del fuego. Algunos podrán decir que Dios fue duro en sus juicios, pero en relación con los pecados que el hombre ha cometido, no lo es.

6 – Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen – La razón para el juicio se da aquí: han derramado la sangre de los santos, uno de los crímenes más atroces que el hombre puede cometer (1 Tim. 1:13). El castigo se adecua al crimen; ellos derraman sangre así que deben beber sangre. Esto es similar al código levítico de “vida por vida” (Lev. 24:17-18, ver también Génsesis 9:5-6). Así como Juan usa la expresión “ebrio con la sangre de los santos” en 17:6, indicando que la prostituta había matado a los santos, así acá beber sangre significa que esta gente murió como un justo castigo por asesinar a los santos (Sal. 79, Is. 49:26). En la plaga de los egipcios toda el agua bebible fue convertida en sangre aun en los baldes de madera y las jarras de piedra (Ex. 7:19). Juan toma esto y lo usa para mostrar que los perseguidores del pueblo de Dios deben ahora beber sangre porque ellos han derramado la sangre de los santos. Los profetas son incluidos por la tradición de persecución de los profetas (Mt. 5:12, 23:37, Lc. 11:49). Los dos testigos eran profetas y fueron matados (11:7, 10) y en 18:24 dice que en Babilonia “se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra”. Nota: “pues lo merecen” es literalmente “pues son dignos”. Contraste con el Cordero que es digno por Su sangre derramada.

7 – También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos – Bajo el altar están los mártires, cuya sangre ha sido derramada (6:9). El clamor de los mártires para que su sangre derramada sea vengada es cumplido finalmente cuando Dios juzga a los habitantes de la tierra. También se cumple más tarde por la caída de Babilonia (ver 19:2).

4. La cuarta copa (16:8)

(Ap. 16:8) El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. {9} Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.

8 – El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego – Note que la esfera de influencia de los ángeles se extiende hasta el sol y no sólo hasta la tierra. No hay ninguna plaga correspondiente en Egipto, aunque la cuarta trompeta afecta al sol (el sol es oscurecido, 8:12), pero esta plaga parece escatológica. Esta es la contrapartida celestial de la bestia de la tierra que hizo que cayera fuego del cielo a plena vista de los hombres y engañando a la humanidad (13:13-14). Compare con Deuteronomiio 28:22, “Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas.”

9 – Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria – Fueron quemados por el gran calor del sol. Esto es en contraste con los santos que no serán quemados por el sol (7:16). Compare con Sadrac, Mesac y Abednego que no fueron quemados por el horno de fuego. Note la declaración explícita de que estas plagas están bajo el control de Dios. La acusación contra el hombre es que rehusó arrepentirse y glorificarlo a Él. El ángel ya le había dado a la humanidad una última oportunidad en 14:7 para arrepentirse antes de estas plagas. Note cómo blasfemaron el nombre de Dios; habían tomado el carácter de la bestia que está cubierta de nombres blasfemos (13:1, 13:5-6, 17:3). A pesar de esto. la humanidad todavía se rehúsa a arrepentirse y glorificar a Dios. Al menos reconocieron que Dios era la causa última de estas plagas y no la causa inmediata de su propio pecado (Sweet).

5. La quinta copa (16:10)

(Ap. 16:10) El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, {11} y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.

10 – El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas – El hombre prefiere las tinieblas a la luz así que esto es lo que consigue. El hombre experimenta ahora la realidad del reino de Satanás, la ausencia de todo bien. Habiendo rechazado la bondad de Dios consiguen el mal que prefieren. El reino de Satanás es el reino de las tinieblas. Compare con la novena plaga de Egipto (Éxodo 10:22) cuando la oscuridad cubrió la tierra durante tres días. Caird destaca que la oscuridad representa la desintegración política del reino de la bestia. Sweet señala que el trono de Satanás, que compartía con la bestia (13:2) estaba en Pérgamo (2:13), la capital provincial romana. Sugiere la destrucción de la administración central del imperio – algo así como el caos de la guerra civil de 68-69 d.C. (Sweet).

10 – y mordían de dolor sus lenguas, {11} y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras – Los efectos de la primera plaga estaban todavía en efecto. Por segunda vez, como en la cuarta copa, lo maldicen a Dios. Esto está nuevamente en contraste con los santos para quienes ya no habrá dolor (21:4). Compare esto con la agonía causada por las heridas de las langostas en la quinta trompeta (9:5). Si comparamos el quinto sello, la quinta trompeta y la quinta copa, encontramos aflicción. En el quinto sello la aflicción es para la iglesia; en la quinta trompeta, las langostas atormentan a los que no tienen el sello de Dios en sus frentes, y en la quinta copa vemos la agonía de las personas que tenían la marca de la bestia y adoraban a su imagen.

11 -, y no se arrepintieron de sus obras – La acusación contra el hombre es que, a pesar de estas copas, todavía rehusaron arrepentirse (ver también la cuarta copa, v. 9). Como Faraón, fueron endurecidos más allá del arrepentimiento. El comentario de Pablo en Romanos 9:17-18 es instructivo: Faraón fue levantado para que Dios pudiera demostrar Su poder y para que Su nombre fuera proclamado en toda la tierra.

6. La sexta copa (16:12)

El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. {13} Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; {14} pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. {15} He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. {16} Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

12 – El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente – Hay un incidente famoso en la historia en la que Ciro, el rey de Persia capturó a Babilonia desviando el río Éufrates que corre por el medio de Babilonia para que su ejército entrara a la ciudad por el lecho seco del río (Barclay). Hay una profecía contra Babilonia en Jeremías 50:38, “Sequedad sobre sus aguas, y se secarán; porque es tierra de ídolos, y se entontecen con imágenes”. Así como el Mar Rojo y el Jordán fueron secados para que los israelitas pudieran escapar de Egipto (Josué 2:10) y entraran a la tierra prometida, el río Éufrates es secado para hacer lugar para los reyes del Este. Algunos comentaristas ven una distinción entre los reyes del Este y los reyes de todo el mundo (v. 14). El Éufrates marca el límite entre Israel y sus enemigos (Génesis 15:18). Note la similitud entre la sexta copa y trompeta (9:14) en donde los cuatro ángeles atados junto al río Éufrates son soltados y sus tropas matan a un tercio de la humanidad.

13 – Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas – Esta es la primera mención del falso profeta, que es la bestia de la tierra, porque él es el que realizó las señales milagrosas en nombre de la bestia (13:13, cf. 19:20) y engañó a los habitantes de la tierra (13:14), y es destruido en 19:20. Vemos de nuevo aquí juntos a la trinidad no santa de Satanás, la bestia y el falso profeta. La bestia y el falso profeta reúnen a los reyes de la tierra para hacer guerra contra el jinete del caballo blanco y su ejército en 19:19 y son arrojados al lago de fuego y azufre en 19:20. Satanás junta a las naciones para la batalla contra el campamento del pueblo de Dios en 20:7 y se une a la bestia y el falso profeta en el lago de fuego (20:10). Tres espíritus malos salen de las bocas de estos tres. Que salgan de la boca probablemente indica que estos son espíritus engañadores. Compare con el río de mentiras que sale de la boca del dragón (12:15) y que contrasta con la espada del Hijo del hombre (1:16, 19:15). Las ranas son animales inmundos (Lev. 11:10). Los malos espíritus salen de la boca. Note que la palabra para espíritu es pneuma en griego, que es la misma palabra que aliento. Caird señala que de la boca de la bestia salieron pretensiones blasfemas de deidad (13:6), de la boca del falso profeta salió la propaganda seductora del culto imperial (13:12-15) y de la boca del dragón salió el río de mentiras con el que trató de vencer a la iglesia (12:15).

14 – pues son espíritus de demonios, que hacen señales – Las señales milagrosas son causadas por los demonios, y son realizadas por la bestia de la tierra (13:13) que es identificada aquí con el falso profeta. Son espíritus mentirosos como los que indujeron a Acab a la batalla (1 Reyes 22:21). Realizan milagros de la misma forma que lo hará cuando llegue el hombre de pecado (2 Tesalonicenses 2:9).

14 – y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso – Esta es la batalla de Armagedón (v. 16) que se menciona nuevamente en 17:14, 19:19 y 20:8. Este es un ejemplo de paralelismo en Apocalipsis. Esta batalla precede la Segunda Venida que se menciona en v. 15. Para otras referencias a la última batalla, ver también Zacarías 14, Joel 3 y Ezequiel 37, 38. Esto es también una referencia al Salmo 2:2, “se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido”.

15 – He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza – Esta interjección es una advertencia a la iglesia, que Cristo viene pronto (cf. la advertencia a Sardis para que se despierte en 3:3). No deberíamos sorprendernos de esta interjección porque la Segunda Venida o la última batalla ocurre también en el sexto sello y en la sexta trompeta. Estar despiertos cuando Cristo vuelva es un tema común en las Escrituras, lo que significa estar preparados espiritualmente para Su venida (Mateo 24:43, 1 Tesalonicenses 5:1, 2 Pedro 3:10, Apocalipsis 3:2). Su Segunda Venida ocurre durante esta batalla, de ahí su mención inesperada (19:19-20, ver también Zacarías14:4, 5). Esta es la tercera de las siete bendiciones en el libro. La iglesia de Sardis tenía que despertarse (3:2); a los mártires se les dio una vestidura blanca, y había algunos en Sardis que no habían manchado sus ropas (3:4). Las ropas son las vestiduras de la salvación. Aquellos que han perdido sus ropas son los que se han alejado. Aquellos que andan exponiéndose vergonzosamente son personas cuyos pecados pueden verse, es decir los laodicenses desnudos a los que se les aconseja que compren vestiduras blancas para cubrir su vergonzosa desnudez (3:17-18).

16 – Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón – Esto se menciona nuevamente en 19:19 y 20:8, otro ejemplo de paralelismo en el libro. Armagedón o Har-Magedón. A Magedón se lo vincula normalmente con Megido, y Har significa montaña. Megido es un lugar de muchas batallas, pero no hay ninguna montaña allí. Esto es bastante enigmático y ha desconcertado a la mayoría de los comentaristas. El punto principal es que es el sitio de la gran batalla última. Megido es el lugar donde los enemigos de Israel son derrotados, liderados por Débora (Jueces 5:19). Armagedón es el símbolo de cada batalla en la que, cuando la necesidad es mayor y los creyentes están oprimidos, el Señor muestra repentinamente Su poder en beneficio de Su pueblo afligido y derrota al enemigo (Hendriksen). Esta última batalla se menciona aquí y en otras partes de Apocalipsis (17:14, 19:19, 20:9, cf. también 11:7; 13:7).

7. La séptima copa (16:17)

(Apocalipsis 16:17) El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. {18} Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. {19} Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. {20} Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados. {21} Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.

La séptima copa sigue rápidamente a la sexta. No hay ningún interludio como lo hubo entre el sexto y el séptimo sello, y la sexta y la séptima trompeta, durante el cual la iglesia puede testificar. El tiempo del arrepentimiento ya ha pasado. Hay similitudes entre la séptima trompeta (11:15) y la séptima copa.

Grandes voces en el cielo

La ira de Dios ha llegado

El templo de Dios es abierto

Relámpagos, truenos, un terremoto, un gran granizo

17 – El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está – El aire es donde Satanás y sus demonios viven (Ef. 2:2). Así como la gran voz ordena que los ángeles derramen sus copas sobre la tierra (16:1) una gran voz desde el templo dice, “Hecho está”, lo que indica que con la séptima copa la ira de Dios se ha completado (15:1). Así como Jesús dijo, “Consumado es” cuando completó Su obra redentora. Lo que se ve aquí es la ira de Dios sobre la sociedad y sus estructuras; el castigo de los individuos ocurre más tarde. Contraste la destrucción aquí con 21:6, donde “Hecho está” aparece de nuevo porque el plan redentor de Dios está completado y hay un nuevo cielo, una nueva tierra y ciudad.

18 – Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra – Compare esto con la apertura del templo de Dios en 11:19, “Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.” Compare también con el incensario arrojado a la tierra como preludio a las siete trompetas (8:5, “y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”). El juicio de Dios viene de dentro del templo y del trono; viene de Dios personalmente.

18 – un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra – Este es el clímax del juicio de Dios, la destrucción completa en vez de parcial, como en los sellos y en las trompetas. Compare con Daniel 12:1, Ezequiel 38:19-20, Zac.14:4-5, Mateo 24:21 y especialmente la similitud de este pasaje con el sexto sello de 6:12-14.

19a – Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron – Ver Zac. 14:4 en donde el Monte de los Olivos es partido en dos cuando llega el Mesías. La única referencia anterior a la gran ciudad es la descripción de tres partes de 11:8 donde la gran ciudad es llamada figurativamente Sodoma y Egipto, donde también fue crucificado su Señor. Babilonia la Grande se menciona en la próxima oración (v. 19b). En 18:10 la gran ciudad es Babilonia, ciudad de poder. El lenguaje utilizado enfatiza la destrucción total de las ciudades del mundo y de su comercio, cultura, etc. (Isaías 24:18-21). Todo lo que fue hecho por el hombre es destruido. Esto está en contraste con la ciudad celestial que reciben los santos y que no puede ser conmovida (Hebreos 12:26). Note el lamento en tres partes de los reyes, los mercaderes y los pilotos de las naves sobre la destrucción de Babilonia en 18:9-20.

19b – y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira – Babilonia la Grande es presentada aquí y castigada. La gran ciudad aparece primero en 11:8. Así como Dios se acordó de Noé durante el diluvio (Génesis 8:1), y se acordó de Abraham cuando destruyó a Sodoma y Gomorra (Génesis. 19:29), y es acordó de Su pacto con Abraham cuando los israelitas estaban en esclavitud en Egipto (Ex. 2:24), se acordó a los crímenes de Babilonia (ver 18:5). Los próximos dos capítulos tratan de Babilonia con más detalle. Así como hizo que las naciones se embriagaran con el vino de su fornicación (17:2, 18:3), Dios la hace beber la copa de Su ira (ver también 14:8, Isaías 51:17). Si alguno adora a la bestia también beberá el vino de la ira de Dios (14:9). Es tiempo para que Babilonia sea juzgada (Jeremías. 51:13, “Tú, las que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, ha venido tu fin, la medida de tu codicia”.

20 – Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados – Esto enfatiza la destrucción causada por el terremoto. Compare esto con la similitud del sexto sello en 6:14, donde “todo monte y toda isla se removió de su lugar”. Ver también Is. 13:13, 24:19-21. Hay también una similitud con el efecto de la presencia de Dios sobre el gran trono blanco, donde la tierra y el mar huyeron de Su presencia (20:11).

21 – Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande – Lo maldicen a Dios como hicieron con la cuarta y la quinta plaga, pero esta vez no hay ninguna mención de arrepentimiento. Esta es la actitud final de la humanidad hacia Dios; el tiempo del arrepentimiento ha pasado. La plaga del granizo corresponde a la séptima plaga sobre Egipto y es el juicio de Dios (Jos. 10:11, Ez. 38:22). El granizo es enviado por Dios (ver 11:19, donde de abre el templo de Dios, el arca del testimonio es visto y salen relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo), así que la gente maldice a Dios por el granizo.

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